"Un Auto Gris" - Parte II -
- André Conde
- 19 dic 2017
- 2 Min. de lectura
En esta parte una serie de sucesos lleva a la confusión o....... ¡¿qué está pasando?!
PARTE II
Un viernes por la noche, sin avisar, Joel llegó a la casa con un semblante decaído. Lo invité a pasar a mi cuarto y le pregunté que qué era lo que la pasaba. Aguantándose las lágrimas me contestó:
– Vengo de casa de mi novia. Hemos tenido muchas discusiones. Ella se comporta de una manera muy áspera conmigo, es caprichosa y de todo de me hace drama. Y para colmo le he encontrado mensajes sospechosos en su celular. No sé que hacer. Me duele que, yo siendo tan bueno con ella, me trate de esa manera. Sin embargo no puedo dejar de sentir cosas por ella – lo más sensato que pude decirle fue:
– Tómense un momento separados para valorar si realmente quieren estar juntos. Aléjate de ella por un tiempo y así si realmente te quiere va a regresar a ti y si no regresa es por que realmente no merece todo lo que haces por ella.
– Pero no quiero dejarla – Joel replicó súbitamente.
– Mira, tienes que entender que nadie merece sufrir por amor.
– Pero tantos años que llevamos juntos… – contestó Joel con desaire.
– Sí, sí. Entiendo, pero eso no significa nada. Si las cosas están mal y ya han intentado resolverlas es mejor que cada quien siga su camino. O bueno, intenten estar separados un tiempo y a ver que pasa.
– Tienes razón Anto. Espero pueda resolver esto. Pf… en fin. Siempre sabes que decir. Por eso me gusta platicar contigo – me dijo Joel seguido de una palmada en la espalda y un fuerte abrazo.
– Ya suéltame – dije bromeando – ¿y ahora que?¿vamos a dar el rol?
– Ya estás hermano. ¡Vámonos! – contestó entre risas.
Salimos de la casa. Ya era media noche. Pero era nuestro momento preferido para vagar. Subimos a su auto, sí, el auto gris. Ese auto que más adelante iba a ser confidente de sentimientos encontrados y confusiones. Nos encaminamos hacia la playa y pasamos toda la noche platicando sobre el toldo. Viendo las estrellas hasta el amanecer.
Pasaron un par de meses después de esa noche. Joel ya había tomado cartas en el asunto sobre los problemas con su novia y decidieron tomarse un tiempo separados. Ya llevaban bastante tiempo separados, algunas semanas quizás. Debido a esto Joel y yo podíamos pasar más tiempo juntos, más de lo habitual.
Un día, terminando el entrenamiento de natación, Joel y yo fuimos a alistarnos para irnos a nuestras casas. Mientras me estaba cambiando noté a Joel un poco raro. Él estaba sentado detrás de mí en el cambiador, como a unos 4 metros, mientras yo me vestía. De reojo pude notar que me estaba observando con una mirada un poco inusual. Terminé de vestirme, volteé y le dije:
– Wey ¿Qué te pasa?
– No lo sé Anto es que... – un silencio inundó el cambiador.
– Es que ¿qué? Extrañas a Elisa ¿verdad? – dije un poco consternado.
– No. No es eso. Es que te veo… veo tu cuerpo y no sé… no sé que me pasa… Continuará.

(Ilustración por Cris Art)
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